La honestidad con uno mismo

Este es el penúltimo post que publicamos. A partir de la próxima semana este blog se tomará un tiempo de reflexión y cambio. Y para este post, he estado analizando las diferentes temáticas compartidas en todo este año en www.motivosyactitud.com y me ha quedado la sensación de no haber sido lo suficientemente honesto conmigo mismo en algunas publicaciones, repito, conmigo mismo. En lo que se refiere a ti querido lector, he actuado con la máxima honestidad en los mensajes que he publicado, siempre desde lo que sabía en cada momento que escribía.

No ser honesto con nosotros mismos es algo normal, por desgracia. No tenemos experiencia en esto. Desde que empezamos a comprender como es el mundo, haya por la edad de 5-6 añitos, vamos tomando ideas y creencias que no son nuestras, son del mundo exterior. Y así vamos creciendo, y creciendo, absorbiendo como esponjas sin cuestionarnos nada. Creemos fielmente en papá y mamá, en la maestra de la escuela, en lo que nos dicen nuestros amiguitos que a su vez es lo que les han dicho sus papás y mamás, creemos en todo lo que la vida nos va dando, y cuando llegamos a una edad en la que ya somos capaces de mirarnos a nosotros mismos con sinceridad y autenticidad y no tanto al exterior, entonces salen las dudas y las sombras de todo lo que no nos pertenece. Y hasta que sanamos toda esa incongruencia, para lo que pueden pasar muchos años, vivimos siendo deshonestos con nosotros mismos.

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Esta deshonestidad no es más que la incongruencia entre quienes somos en esencia y quienes hemos sido en el pasado, entre tu verdadero yo y tu falso yo, el ego. Digamos que la falta de honestidad contigo mismo/a es el resultado estar viviendo una vida que no es la que has elegido.

Por eso hoy me gustaría darte un poco de luz, y que tomes conciencia de la importancia de esto. ¿Significa esto que si reconocemos nuestra verdadera esencia, y empezamos a actuar en coherencia, tendremos que dejar todo lo que tenemos y empezar de cero? La respuesta es no, no necesariamente. En lugar de buscar grandes cambios en tu vida que puedan angustiarte, te propongo mantener una estabilidad, pero desde una actitud y un estado mental y emocional totalmente diferentes. Digamos que tendrás las mismas cosas, pero las verás de otra forma. Me explico.

Recuperar la honestidad contigo mismo (fíjate que digo recuperar, porque creo firmemente que en el pasado ya la tuviste) es más una cuestión interna de ti hacia tus adentros, que externa, de ti hacia el mundo. No se trata de tu profesión, ni de tus relaciones, ni de tus bienes, ni de tus problemas (lo externo), se trata de tu posición y perspectiva en todo eso (lo interno). Una vez que empieces a ser honesto/a contigo, nada habrá cambiado hay fuera, pero todo habrá cambiado en ti.

Con todo esto quiero transmitirte que es más fácil de lo que piensas, ya que no tienes que tomar decisiones drásticas. La mayoría de las decisiones que tomes será inconscientes y sin darte cuenta estarás avanzando, nadie sabrá cómo porque no habrás tenido que dar explicaciones a nadie salvo a ti mismo/a. Estarás viviendo una vida muy similar a la que vives hoy pero serás tú el que lleva las riendas de tus decisiones, querrás hacerte responsable de tus resultados, y si sientes que algo de lo que vives no está alineado con tu esencia, serás capaz de cambiar las circunstancias para dejar de experimentarlo.

Donde más se nota si estás siendo honesto contigo mismo/a es en las decisiones que tomas a diario. En cada momento en que dices Sí o No a los estímulos que la vida te trae estás demostrando tu honestidad. Decir SI o NO a esa invitación a cenar, a esa conversación interesante, a ese favor que te piden, a coger el móvil para perder el tiempo, a esa propuesta de tu jefe, a esa oportunidad de cambio, a esa ayuda que te ofrecen…. Piénsalo, cuando respondes SI o NO a todo lo que te llega ¿realmente estás siendo honesto contigo mismo/a?. Tómate unos minutos para responder a todos esos inputs, reflexiona si lo que vas a hacer lo haces para ti o para el mundo, y si eso te hace sentirte bien, en paz, o por el contrario una vez que tomas la decisión no te sientes bien, te sientes raro, extraño, con dudas.

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Te propongo un ejercicio para conectar con esa parte tuya verdadera y auténtica. Se trata de describir como sería TU DÍA IDEAL, un día en el que desde que te levantas en la mañana hasta que te vas a dormir estarás viviendo y experimentando aquello que realmente deseas para ti. Recuerda que aquí solo eliges tú, que no hay prejuicios ni límites. Se trata de dejar fluir lo que salga dentro de ti, de tus deseos más profundos. ¿A qué hora te despertarías?, ¿Dónde vivirías?, ¿Cuántas horas trabajarías?, ¿Qué sentirías la mayor parte del tiempo?, ¿Con quién compartirías ese día?, ¿Qué lugares visitarías? Déjate llevar, y no reprimas nada de lo que venga a tu mente. Solamente es un ejercicio de toma de conciencia, de autorreflexión.

Y ahora con esa visión de TU DÍA IDEAL, pregúntate si lo que vives hoy tiene alguna similitud con ese día. La distorsión entre Tu Dia Ideal y tu Dia Real es la medida en la que estarás siendo honesto o deshonesto contigo mismo/a. Seguro que hay algo de Tu Dia Ideal, por pequeño y simple que sea que podrías hacer mañana mismo. Las sensaciones y emociones de Tu Dia Ideal también las podrías estar sintiendo hoy en tu vida. Recuerda, no tiene que ver con cosas materiales ni con grandes objetivos, se trata de ti, de sentirte conectado y en paz, y para eso no hacen falta coches, casas ni yates.

Los primeros pasos para sentirte en el camino de la honestidad es el autoconocimiento, conocer tus valores, tus deseos y motivaciones, y establecer objetivos en tu vida. De eso ya hemos hablado por aquí. Así que si aún no tienes clara tu visión en la vida, te animo a que la busques. Será entonces cuando empieces a sentirte honesto con lo que haces. Y te diré algo más, no subestimes las pequeñas decisiones coherentes y sinceras, porque cada pequeña decisión que tomas desde tu esencia es un multiplicador de tu honestidad hacia ti mismo/a, de manera que en el futuro tendrás mucho más claro cuál es el camino y que decisiones tienes que tomar para estar en paz y en coherencia con la vida que tú y solo tú deseas.

No practicar la honestidad contigo mismo/a es la causa de muchas insatisfacciones y dudas, de muchos bloqueos y miedos. Las dificultades que experimentamos son más impactantes y negativas en la medida en que somos capaces de gestionarlas desde el amor y el desapego. Nuestro sufrimiento depende de nosotros, al igual que nuestra felicidad, y la honestidad juega un papel transcendental en esto.

Hasta pronto.

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